lunes, 5 de diciembre de 2016

No me confundan

Hace unos días, en un cumpleaños familiar, le enseñábamos a mi sobrino de 2 años que las tías son distintas. Ella es la tía Ale (por mi hermana menor) y yo soy otra tía, la tía Temu. Más o menos entendió, aunque nos siguió llamando “chía y chía”.
Al rato, yo me tenía que ir, pero como tenía al sobrino en brazos, se lo quise pasar a mi hermana Ale. Bueno, ahora te quedás con la otra tía, le dije. Pero él se puso a llorar y no quería que lo soltara.
Entonces le digo, no llores, gordito, la tía Temu se va pero te quedás con la otra tía, la tía Ale, que es lo mismo que yo.
Bastante después de que yo me fuera, mi sobrino le pregunta a mi hermana, ¿Y la otra Ale?

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