viernes, 7 de abril de 2017

Anécdota pileta (otra)

Mientras esperamos a que se hagan las ocho y el encargado abra la pileta, nos encontramos en la puerta (con malla, gorro y antiparras) un grupo de personas.
Un hombre de mediana edad, intolerante y misógino, tres mujeres mayores del grupo de aquagym (entre las cuales, Nélida) y yo.
El hombre, que muy rara vez nos dirige la palabra, le pregunta torpemente a Nélida: "qué raro la profesora de ustedes; no la veo hace rato".
Nélida le dice, "sí, es que compaginó las vacaciones con un asunto de la rodilla, así que hasta febrero no vuelve".
El hombre asiente con la cabeza y hace silencio. Con esfuerzo, arranca de nuevo: "la profesora se cortó el pelo, ¿no? Cortito, cortito".
Nélida lo mira y no le dice nada, pero le hace una sonrisa picarona.
Entonces el hombre, que se siente acosado por ese gesto de Nélida, como si le hubiera descubierto algún secreto deseo, quiere arreglarla. "Cortito, cortito, bien masculino. Parece un hombre ahora".
Nélida le da un codazo a la viejita vecina y, como una escopeta, remata, "ahhhhh, l'uomo non parla ma guarda".         

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