viernes, 7 de abril de 2017

El semáforo

Esperando, junto a otras personas, a que cortara el semáforo en la 9 de Julio, escuché el sonido de un motor muy particular. Olí a cemento, a sol, a bronceador y a playa.
La cabeza se me disparó hacia atrás.
Escuché el ruido de la puerta de un auto cerrarse. El olor a sol y encierro de una baulera. Una sombrilla arrastrarse por la arena, el mimbre de un canasto con sánguches y huevos duros. Las olas de una playa en el Pacífico.
Fue un día de hace treinta y ocho años.
Yo no manejaba, no cocinaba, no trabajaba, no velaba por la seguridad de nadie, no tenía ninguna responsabilidad más que sostener un juguete que llevaba en la mano.
Los bocinazos de un colectivo de la línea 45 me trajeron a la realidad.
El semáforo estaba en verde.
Entonces solté el juguete.
Algunas personas me ayudaron a juntar mis documentos, mis monedas, mis llaves y el resto de las cosas que llevaba en la cartera.


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